Por Stephanie Innes
La Estrella de Tucsón
Las palabras “casa de reposo” pueden producir pavor, pero cuando un ser querido sufre demencia, el cuidado fuera de casa a veces es la mejor opción.
“Los hijos hacen promesas con sus padres y sus cónyuges de cuidarse unos a otros”, dice Anne Morrison, coordinadora de programa de Servicios para Adultos Mayores en el Centro Médico de Tucsón (TMC). “Pero cuando alguien dice, ‘por favor, nunca me saques de mi casa’, uno realmente no puede mantener por completo esa promesa. Las cosas cambian”.
Los dos padres de Morrison, quienes ya fallecieron, tuvieron la enfermedad de Alzheimer. Ella enfatiza que aún cuando algunas personas con demencia permanecen en su casa toda su vida, algunas veces el cuidado fuera de casa puede ser inesperadamente positivo para todos, especialmente en casos de demencia avanzada, dice.
Entre los factores a considerar están la seguridad, higiene, costo, estrés, el progreso de la enfermedad y la capacidad de los cuidadores. Cualquiera que sea la decisión, un consejo consistente entre los expertos es que entre más sepas, menos miedo tendrás.
“Tienes que tener tu mente clara”, dice Morrison.
Aquí hay algunas opciones para pacientes que no pueden seguir viviendo solos sin ayuda:
Cuidado de relevos
John Bernal, cuya madre de 97 años de edad, Teresa Bernal, está en la nueva unidad Handmaker Jewish Services for the Aging, dice que él siempre dio por hecho que cuidaría de su madre en casa. Pero en el 2011, Bernal y su esposa estaban criando a dos pequeñas nietas y sintieron que necesitaban lo que ellos creían que sería un pequeño descanso como cuidadores. Muchas instalaciones, incluyendo Handmaker, tienen camas para estancias a corto plazo para los cuidadores que necesitan un descanso.
“Somos una familia hispana, y cuando te haces viejo, te quedas en tu casa. Nosotros nos inclinábamos a eso”, dice Bernal, quien es subadministrador de obra pública del Condado Pima.
“Decidimos llevarla a un centro de cuidado alterno y elegimos Handmaker. Estábamos muy sorprendidos de lo bien que respondió. Caímos en la cuenta de que ella siempre había sido una persona muy social y ellos son maravillosos ahí”.
La mamá de Bernal usaba una andadera cuando recién entro a Handmaker y cognitivamente estaba apenas bien. Pero con los años, ella ha necesitado cuidado más avanzado y ahora está en el nuevo Centro de Cuidados para Adultos Mayores Paul y Kalmanovitz, un área de 20 camas del más alto cuidado dentro de Handmaker, la cual fue terminada el año pasado.
Cuidados para adultos
Algunas veces, los pacientes pueden quedarse en casa, con cierta ayuda.
Las familias pueden tener a alguien que brinde cuidado en casa o pueden llevar al paciente a un lugar donde lo atienden en horas laborales.
Algunos programas de día para adultos mayores están adaptados para personas con problemas de memoria. Este tipo de programas se ofrecen en varias instalaciones de Tucsón y alrededor, incluido Handmaker, donde el costo por medio día es de 64.75 dólares y 87 dólares por el día completo.
La tecnología puede ayudar
Con el tiempo, la demencia requiere cada vez más supervisión.
Los avances tecnológicos han ayudado a personas en las primeras etapas de demencia que permanecen en sus casas. Una buena opción es una alarma para respuesta de emergencias que se cuelga del cuello, la cual permite al usuario llamar instantáneamente al 911.
“Si alguien no puede usar el sistema de alerta de emergencia, si le resulta muy confuso, ese es in indicativo de que necesita mayor supervisión”, dice Sandy Davenport, una cuidadora especialista del Consejo sobre la Vejez de Pima. “Su seguridad podría estar en riesgo. Si hay un incendio, en lugar de llamar al 911 quizá se sienten en la cama y esperen a que alguien les diga qué hacer”.
Algunos aparatos pueden programarse para detectar caídas y avisar a los miembros de la familia o para llamar al 911. Si la persona se cae y no responde, el aparato envía una alerta. Los que traen integrado un GPS pueden rastrear a alguien en caso de que se haya perdido.
Cambio de roles
En el 2006, Bill Ross Sr., superintendente minero jubilado, se acercaba a los 80 años de edad y vivía solo, después de que su esposa, Frances, ingresó a un centro de cuidados a largo plazo con múltiples complicaciones de salud.
Su hijo, Bill Ross Jr., notó que su papá estaba teniendo problemas mentales –pagos de servicios tardíos y una multa por velocidad. Ambas cosas eran poco comunes en su papá. Después se dio cuenta de que su papá había estado tomando doble dosis de su medicina para la presión.
Llevó a su padre con un neurólogo, quien le realizó un estudio completo. El diagnóstico: la enfermedad del Alzheimer.
“Me di cuenta de que necesitaba de alguien que lo cuidara”, dice Ross. “Procesé eso con mi hermano y mi hermana”.
La familia Ross dice que han recibido mucha ayuda del Consejo Pima para la Vejez en la búsqueda de sus opciones.
Probaron una casa de asistencia local para que sus papás pudiera compartir habitación. Pero cuando su papá, Bill Sr., quien nunca se queja, comentó que el lugar le parecía “un poco deprimente”, los hermanos entendieron que tenían que buscar un nuevo lugar para sus papás.
Bill Sr., quien tiene 88 años de edad, y Frances, de 82, empezaron a llevar vida asistida en Handmaker, y con el tiempo ambos empezaron a necesitar cuidados más elevados, como enfermeros especializados del centro Kalmanovitz. Bill Sr. aún puede comunicarse y mantiene su hablar suave y su personalidad tranquila, pero Frances, quien sufre demencia, puede decir muy pocas cosas aparte sí, no y te quiero.
“Muchas veces, una persona con demencia entra a un centro con buen cuidado y disfruta las actividades y la conexión, y los familiares pueden volver a ser eso, familiares, y no cuidadores”, dice Davenport, del Consejo para la Vejez en Pima.
“La ‘promesa de no asilos’ algunas veces tiene que romperse. La verdadera naturaleza de la promesa es que la persona tenga el mejor cuidado posible, y algunas veces eso no es posible en casa”.



