Con una buena nota están cerrando la temporada de la Major League Baseball los Arizona Diamondbacks. Sacando resultados positivos en dos plazas que han sido de lo más incómodas para ellos, San Francisco y Los Ángeles.
Lo que más destaca en Diamondbacks es la ofensiva. Sin embargo, en esta gira hasta se dieron el lujo de alcanzar blanqueadas en ambas plazas, incluso en San Francisco llegaron a ligar 35 innings sin permitir carrera.
Me parece que si algo hay que destacar de este club es que jamás entraron en una racha negativa tan prolongada, fueron capaces de mantenerse cercanos al porcentaje de 500 en ganados y perdidos. Pero ahora vendrá una temporada clave, la del 2016 tiene que ser de postemporada. No importa que no sea de campeón divisional, los Diamondbacks ya llegaron a cuatro campañas seguidas sin poder avanzar a playoffs.
No olvidar que este equipo ganó su división apenas en el segundo año de existencia, la Serie Mundial en la cuarta temporada. Tumbaron marcas para madrugadores; sin embargo, no han vuelto a otro Clásico de Otoño y jamás han tenido cinco temporadas seguidas sin avanzar a las fiestas de octubre, lo que ocurriría si no tienen un 2016 exitoso.
El núcleo de bateadores que tienen es excelente. Por algo están con la posibilidad de resultar el equipo número uno en carreras anotadas en la Liga Nacional, cuando muy abajo terminarán en la tercera posición, también estarán en los primeros tres sitios en porcentaje de bateo.
Ya se maneja la posibilidad de buscar un pitcher que llegue y encabece la rotación de abridores. Uno de esos estelares que cobran muchos millones de dólares pero que desquitan con victorias.
En los últimos años, Arizona ha invertido en lanzadores que no vienen de buenas temporadas, más bien ha adquirido a pitchers que lucieron dos o tres años atrás, esperanzados en que se recuperen. Prácticamente ha atraído a pitchers para ser número tres o cuatro en la rotación.
Pero el Chase Field de Phoenix no precisamente es un estadio de pitcheo. Por algo han batallado ese tipo de lanzadores. Bronson Arroyo, Trevor Cahill, Joe Saunders, Brandon McCarthy, Jeremy Hellickson y Armando Galarraga son unos cuantos casos. Creo que los últimos que fueron adquiridos en buen momento vinieron siendo Edwin Jackson y Dan Haren, los dos llegaron luego de participar en el Juego de Estrellas la temporada previa.
Entre los lanzadores más interesantes que parece ser irán a la agencia libre al acabar la presente campaña están Jordan Zimmerman, Johnny Cueto y David Price. Incluso Zack Greinke pudiera aparecer en esta lista. Luego viene otro grupo interesante con Jeff Samardzija, Yovani Gallardo, Scott Kazmir y Hisashi Iwakuma. Conste que si no se firma a un agente libre se puede adquirir a alguien más en un cambio, y es que en la agencia libre hay quienes piden contratos por más de cinco campañas y entonces el compromiso monetario se va por las nubes.
Será interesante ver la manera cómo se maneje Arizona en el receso de campaña. El cierre que está teniendo definitivamente eleva las esperanzas de ir lejos en el 2016 con refuerzos en el pitcheo, e insisto en que necesita hacerlo, porque está el riesgo de establecer la marca negativa de la franquicia de no poder avanzar a la postemporada en cinco temporadas seguidas.
La directiva se puso como meta el porcentaje de 500 en ganados y perdidos en la temporada actual, lo más probable es que terminen por debajo pero muy cerca, y sobre todo con un cierre que está resultando positivo.




