Desde su ópera prima Following (1998), una cinta independiente con ritmo semilento y realizada en un impecable blanco y negro, se pudo entrever el talento y la obsesión cerebral por los detalles de su entonces joven director, un londinense de nombre Christopher Nolan.

Su siguiente paso, un filme complejo y sumamente demandante titulado Memento (2000), fue suficiente para que críticos y espectadores se dieran cuenta de que lo suyo no había sido un golpe de suerte, sino una prueba más de su capacidad como cineasta.

Batman Begins (2005), por otro lado, fue de plano la confirmación total de su don tras la cámara al revitalizar la franquicia del Hombre Murciélago que Joel Shumacher había dejado tan maltratada luego de sus desmanes en Batman & Robin (1997).

Lo demás ya es historia (una de puros éxitos y de evolucionar sin dar un solo paso en falso), dándole vida a cintas como The Prestige (2006), The Dark Night (2008), Inception (2010), The Dark Night Rises (2012) e Interstellar (2014), impecables tanto en el renglón de hechura como en el grado de entretenimiento que ofrecen.

Su nueva película, Dunkirk (2017), una de sus más ambiciosas y complejas, ha comenzado a cosechar comentarios halagadores alrededor del mundo, sobresaliendo en el gran nivel de actuaciones, su realismo creíble y el tono serio que suele imprimir en todos sus trabajos.

El filme cuenta la historia verídica de una evacuación masiva efectuada durante la Segunda Guerra Mundial, la cual pretendía extraer a soldados belgas, canadienses, franceses y británicos pertenecientes al ejército Aliado, cuyas vidas corrían peligro al estar rodeados por la armada conformada por la Alemania nazi.

El hecho tuvo lugar en pleno conflicto bélico, durante un periodo de tiempo que comenzó en mayo 26 y terminó el 4 de julio de 1940, en medio de la desesperación de los combatientes, quienes comenzaban a sentirse algo olvidados por el resto del mundo y ya habían comenzado a perder la esperanza de salir con vida de la complicada situación.

La cinta, por supuesto, posee un ritmo vertiginoso en las secuencias de combate que, como era de esperarse también, lucen su ejecución técnica gracias a sus perfectamente planeadas coreografías.

Algo que también sobresale de Dunkirk, además de la acción intensa y realista de los enfrentamientos, es la buena recreación del drama vivido por los jóvenes involucrados (Nolan recurre a rostros poco conocidos para recrearlos), tanto en el sitio como fuera de él, hecho que consigue algo realmente interesante: que la acción netamente visual rivalice con aquella que ocurre con el drama personal vivido por los militares.

Es esperable que el Oscar pondrá su atención en este filme en varias de sus categorías y que los adeptos del cine bélico, de acción y de drama (o los fans de Nolan) se vuelquen a las salas de cine para ver la mejor cinta de guerra de los últimos tiempos; eso sí, después de Saving Private Ryan (1998), la insuperable obra maestra de Steven Spielberg.

Componen el elenco Fionn Whitehead, el cual encarna a Tommy, el verdadero protagonista de la historia porque será a través de sus ojos que el espectador atestiguará los sufrimientos de los participantes; lo acompañan de manera importante Mark Rylance, Tom Hardy, Kenneth Branagh, James DÁrcy y Cillian Murphy.

Hasta la próxima.


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