Ruben Navarrette

SAN DIEGO – En las ceremonias de graduación que se celebran en todo el país, los graduados pueden esperar recibir el mismo regalo: abundantes consejos de sus mayores.

Van a tener que separar lo útil de lo no tan útil. Aquí va un consejo: lo útil se escucha más a menudo por parte de los oradores en la ceremonia de graduación que reconocen que están ahí para los estudiantes. Lo no tan útil a menudo proviene de los oradores que lo entienden al revés y piensan que los estudiantes están ahí para ellos.

Algunas personas usan los discursos de ceremonias de graduación como un lugar para el activismo político, como lo hizo la presentadora de Univision, María Elena Salinas, cuando les dijo a los graduados de periodismo de la Universidad del Estado de California, Fullerton, que usen los medios para enfrentar a figuras divisivas como Donald Trump.

Irónicamente, los comentarios de Salinas se volvieron divisivos cuando pasó demasiado tiempo hablándoles a los graduados latinos y al usar algunas frases en español, excluyendo así a los no latinos y a quienes hablaban solo inglés. Luego de que algunos en la audiencia la abuchearan y le gritaran obscenidades, Salinas le sumó a su condescendencia al tuitear que estaba “triste” porque “el racismo estaba en alza”.

Otros oradores de las ceremonias de graduación exponen su plan de acción para un mundo mejor, como lo hizo el analista político senior David Gergen al implorarle a los graduados de la Universidad Elon de Carolina del Norte que “se pongan de pie” y “se hagan oír” ante “las fuerzas del extremismo político” que produjeron el Proyecto de ley 2 (House Bill 2, HB2). El llamado proyecto de ley de los baños prohíbe a las personas usar baños que no coincidan con el sexo indicado en el acta de nacimiento. Gergen, que creció en Carolina del Norte, exhortó a los estudiantes a que “encuentren un punto en común” y “trabajen duro para respetar el punto de vista de otros” pero que en definitiva luchen para revocar HB2.

Habiendo escuchado varios discursos de graduación, y habiendo yo mismo dado un par, estoy convencido de que cualquier persona con dicha audiencia debería recordar –entre medio de decirles a los estudiantes que sus oportunidades son ilimitadas– el trabajar un poco sobre algunas oraciones que tengan que ver con las limitaciones. Los que se gradúan escuchan mucho sobre el éxito cuando en realidad podrían hacer mejor uso de un buen sermón sobre el fracaso.

He tenido la bendición de tener buenos padres y una educación proveniente de una de las universidades más prestigiosas del mundo. Sin embargo, las lecciones más importantes las recibí de dolores, decepciones, errores, desamores y pérdidas. Fue en los peores momentos en los que aprendí más.

A continuación, 25 cosas que ojalá alguien me hubiera dicho cuando me gradué de la universidad, hace un cuarto de siglo:

— Descubre tu pasión y síguela.

— Aprende a decir: “No sé”.

— Sé agradecido por todo lo que tienes.

— Estudia a las personas para que sepas por qué hacen lo que hacen.

— Valora a tu familia, atesora a tus amigos.

— Colecciona las historias de tus padres mientras puedas.

— Sé considerado con otros.

— Cuando te equivoques, reconócelo.

— Escucha más, habla menos.

— Mantén tu integridad intacta.

— No tengas miedo de cambiar el rumbo.

— Cuestiona la mayoría de lo que ves, lees o escuchas.

— Mantén tu independencia.

— Cuando te caigas, ponte de pie otra vez y persevera.

— Asegúrate de controlar el dinero y no de que sea al revés.

— Escucha cuando la oportunidad golpee a la puerta.

— Usa el sentido común.

— Trata a las personas con respeto y dignidad.

— Baraja el mazo de cartas y arriésgate de vez en cuando.

— No pienses que tú eres mejor o peor que otros.

— No seas egocéntrico.

— Trabaja duro por lo que quieres.

— Ten cuidado de con quién te casas.

— Trabaja para tener un impacto positivo en la vida de otros.

— Di la verdad con convicción y sin miedo.

Aquí va una verdad para los graduados de hoy: muchas personas insisten en que los mejores días de este país han quedado atrás. Esas personas están equivocadas.

Escucho a comentaristas de la televisión decir que muchos de los votantes que acuden en manadas a Trump o Bernie Sanders son víctimas de la globalización.

Según los críticos, Estados Unidos ha sido traicionado por estos votantes. Su propio país ha roto la “promesa” de que si trabajan duro y juegan según las reglas, ellos serán felices y exitosos – y más aún sus niños.

¡Qué sandeces! Nunca existió tal promesa. Aquí es donde los inmigrantes les podrían enseñar a los nacidos aquí una o dos cosas. Estados Unidos ofrece oportunidades, no garantías. Si pierdes el trabajo, obtienes otro o empiezas tu propio negocio. Sufres un revés, te levantas y sigues empujando hacia adelante. No te ahogas en la pena por ti mismo y nunca te das por vencido.

Ese no es siempre el modo fácil. Pero es algo mejor, más duradero y más satisfactorio. Es el modo americano.


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La dirección electrónica de Rubén Navarrette es ruben@rubennavarrette.com. © 2016, The Washington Post Writers Group.