The Associated Press Zack Greinke, el de la firma de 206.5 millones de dólares, arruinó la fiesta de apertura 2016 de los Diamondbacks ante 48 mil fanáticos en las tribunas.
Los Arizona Diamondbacks no precisamente tuvieron el inicio esperado en la temporada de la Major League Baseball, porque batallaron las principales piezas adquiridas para mejorar el pitcheo, Zack Greinke y Shelby Miller.
Fue la ofensiva la que dio la cara por el equipo. De hecho, establecieron la marca de la franquicia de más hits en los primeros dos encuentros de un calendario, dieron 27.
La apertura fue muy especial. El estadio a su máxima capacidad, entregando a los peloteros los premios individuales logrados la temporada anterior.
Entre ellos, el Guante de Oro para A.J. Pollock, jardinero central que inició la campaña en la lista de lesionados y fue operado del codo derecho durante la presente semana (perderá la mayor parte del calendario de juegos).
Pero además luciendo los nuevos uniformes y presentando en la loma de pitcheo a Zack Greinke, el hombre de la firma de 206.5 millones de dólares.
Inesperado el ataque recibido por Greinke de seis anotaciones en una sola entrada para terminar perdiendo ante los Colorado Rockies. Arruinó la fiesta que tuvo más de 48 mil personas en las tribunas.
Al día siguiente, fue Shelby Miller quien resultó castigado. Para fortuna del equipo, la ofensiva lo rescató de la derrota y terminaron ganando. Si alguien puede decir que la ofensiva hizo un excelente trabajo es Miller.
El año pasado hubiera ganado tranquilamente unos 15 partidos con un mejor apoyo ofensivo.
Sin embargo, su anterior equipo, los Atlanta Braves, presentaron una débil ofensiva principalmente en los encuentros iniciados por el ahora pitcher número dos de los Diamondbacks, y fue así como Miller presentó un registro de 6-17 con todo y la aceptable efectividad de 3.02.
Digamos que fue lo más sobresaliente del arranque de campaña 2016 para Arizona, el fuerte bateo. Evidentemente, es el pitcheo el que más reforzaron los Diamantes, y sobre todo por los serpentineros que batallaron en la primera semana de acción. Es apenas el inicio, y esperarán mejorar de inmediato para mantener la esperanza de hacer algo bueno en el 2016.
Los Guindas Hacen ruido
Los Tomateros de Culiacán siguen dando mucho de qué hablar, y no han jugado un solo encuentro en el año.
El club de Liga Mexicana del Pacífico que tendrá a partir de octubre una temporada sumamente importante por el hecho de recibir en su estadio la siguiente Serie del Caribe acaba de anunciar el despido del mánager Benjamín Gil, quien hace dos campañas los hizo campeones.
Días atrás habían hecho varias transacciones. Tuvieron intercambios de peloteros con los Naranjeros de Hermosillo, Venados de Mazatlán, Yaquis de Obregón y Cañeros de Los Mochis.
Ahora sólo anunciaron la salida de Gil, dejando pendiente el nombre del piloto que buscará llevarlos a ese Clásico Caribeño.
Será la segunda Serie del Caribe que reciba Culiacán. En el 2001 organizaron una de las mejores en la historia, pero los Tomateros tuvieron una pésima temporada, de hecho no fueron a playoffs. Tuvieron un desfile de cuatro mánagers y los aficionados sufrieron la decepción de verlos eliminados muy temprano.
No tenían mal equipo, incluso al año siguiente ganaron hasta la misma Serie del Caribe; simplemente las cosas no salieron. Ahora se están preparando con varios movimientos para presentar un equipo con aspiraciones para representar a México en la llamada Serie Mundial Latinoamericana.




