Tal vez sea Luke Skywalker (Mark Hamill) el personaje más emblemático y quien ostenta la mística más distintiva de la saga de Star Wars; sin embargo, no cabe duda de que el cariño y preferencia de los fans descansa en Han Solo (Harrison Ford), cuya personalidad atrevida y carismática ha hecho que los fans lo consideren su alter ego favorito, mucho de lo cual, la verdad, se debe al gran encanto de Ford.

Todos sabemos que con la adquisición de Lucas Films por parte de Disney se abrió una amplia baraja de posibilidades con respecto a una de las franquicias más exitosa de todos los tiempos, misma que el propio George Lucas se encargó de crear en 1977 y que formó parte (aún lo hace) de la idiosincrasia de varias generaciones alrededor del mundo.

Solo: A Star Wars Story (Ron Howard, 2018) es ya el cuarto filme de la era post Lucas (The Force Awakens, Rogue One, The Last Jedi fueron las primeras tres), proyecto que tuvo un inicio incierto con el abandono (o despido) de Phil Lord y Christopher Miller en la dirección, pero que fueron sustituidos por el esforzado Ron Howard, quien tuvo que realizar varios remiendos antes de comenzar a hacer su trabajo.

La película está dedicada al personaje al que Harrison Ford le dio vida en cuatro cintas (A New Hope, The Empire Strikes Back, The Return of the Jedi y The Last Last Jedi), enfocándose en el tiempo en el que el criminal aventurero (esta vez encarnado por Alden Ehrenreich) conoció a su fiel acompañante Chewbacca (Joonas Suotamo) y tuvo su primer contacto con la Rebelión al lado de Lando Clarissian (Donald Glover).

La trama tiene el ingrediente clave que todo buen filme sobre pícaros aventureros debe incluir: un personaje temerario amante de la adrenalina y que suele poner su vida en peligro al realizar sus fechorías, pero que en el fondo tiene un corazón noble que lo impulsa a sortear cualquier tipo de riesgo cuando se trata de defender una causa justa.

Otra cosa que no podía faltar es su personalidad seductora para con las mujeres, encanto que lo hace exponerse a los mayores peligros con tal de lucirse con la fémina en turno, en este caso Qi’ra (Emilia Clarke), con quien tiene una buena química ante la cámara.

Como puede verse en los avances, la historia retrocede unas cuantas décadas hasta el momento en que el personaje se convirtió en el contrabandista más osado de la galaxia y se hizo del Halcón Milenario, su célebre nave espacial.

En esta época, por cierto, aún no conocía a Obi Wan Kenobi ni a quienes se convertirían más adelante en sus cómplices por excelencia (Luke y Lea Skywalker) en su lucha contra el imperio y con quienes formaría el trío de héroes más popular de la galaxia.

La cinta cuenta con el sello característico de la franquicia: combates con naves espaciales, persecuciones, explosiones, escapes imposibles, paisajes espectaculares y mensajes de lealtad y de lucha por la libertad.

Casi puedo escuchar ya los comentarios que han acompañado a las últimas cintas Star Wars de la era post Lucas: “Es la mejor hasta el momento”, “Una aberración indigna del canon” o la más repetida: “Se ve que a Disney sólo le interesa lucrar con los fans”, como si Lucas hubiera buscado algo distinto.

Completan el elenco Tandy Newton como Val, Woody Harrelson como Beckett, Paul Bettany encarnando a Dryden Vos, el legendario Warwick Davis como Weazel y, por último, Jon Favreau y Linda Hunt, quienes le aportan voz a Rio Durant y Lady Póxima, respectivamente.

Hasta la próxima.


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