Conforme avanza la temporada 2017 de la Major League Baseball, los Arizona Diamondbacks no sólo se mantienen en la pelea sino que cada vez se ven más fuertes.
Llevan a cabo una feroz batalla en el Oeste de la Liga Nacional con los Colorado Rockies y los Dodgers de Los Angeles. Lo de los Dodgers no sorprende; lo de los Rockies es algo parecido a los Diamondbacks: todo mundo está esperando su caída desde hace rato y sin embargo cada vez se ven mejor.
A inicios de la presente semana los Diamantes sacaban una ventaja de 9 partidos sobre el segundo wild card, que es algo así como la garantía de al menos jugar un partido extra, un partido que ha sido cruel para varios clubes con estupendas temporadas que lo pierden todo en un sólo partido adicional.
Ya hay muchos de los llamados expertos que aseguran que los tres equipos de la División Oeste avanzarán a la postemporada; obviamente, uno como campeón divisional y dos como comodines.
Se necesita de un “as” del pitcheo para el partido adicional, como se ha visto con Madison Bumgarner y Jake Arrieta en temporadas recientes, han resultado una garantía y ganado ese partido de enorme presión.
Justamente en estos momentos los Dodgers se ven como el mejor preparado para un posible partido adicional, por Clayton Kershaw, pero después vienen los Diamantes dado que cuentan con Zack Greinke y aparte Robbie Ray se ha convertido en uno de los estelares de la MLB.
Queda mucho camino por recorrer, y a pesar de lo fuertes que se ven Rockies, Dodgers y Diamondbacks, cualquiera se puede caer. Lo cierto es que están convirtiendo a la División Oeste de la Liga Nacional en una de las más entretenidas, no sólo por lo cerrado sino la calidad de los equipos.
Hace exactamente 10 años, cuando había un sólo wild card por cada liga, se registró algo similar incluso en recta final de temporada. En aquel entonces fueron los mismos Rockies y Diamondbacks dos de los protagonistas, sólo que acompañados por los San Diego Padres.
Fue un final de película. Estuvo tan cerrada la pelea que recuerdo cuando Arizona ganó en el inicio de la última serie de la temporada en Denver, los peloteros se estaban felicitando como una victoria cualquiera, en eso alguien llegó al campo de juego informándoles que ya eran campeones divisionales y empezó el alboroto.
Padres y Rockies quedarían empatados en segundo lugar y entonces jugaron un partido extra, lo ganó Rockies en extra innings, de modo que los tres fueron más allá del partido 162, como pudiera ocurrir este año.
Abriendo con poder
De todas las estrategias nuevas implementadas por los mánagers que arriesgan de más, como Joe Maddon de los Chicago Cubs, el colocar a un pelotero de poder como primero en la alineación me parece una de las más interesantes.
Crecí escuchando, igual que muchos de ustedes, que el pelotero de poder debía estar entre tercero, cuarto o quinto bat, estrategia con lógica para tomar turnos con gente en circulación.
Pero también nada como pegar primero, asegurar un golpe tempranero para generar de inmediato confianza al resto del equipo y poner presión al rival.
Anthony Rizzo fue colocado en la parte más alta del orden al bat de los Cubs y pegó cuadrangulares en el primer turno en los dos primeros partidos, de inmediato dio ventaja a los Cubs.
Dijo que le está gustando mucho estar ahí porque puede aprovechar al pitcher rival que apenas está tratando de entrar en ritmo, comete los primeros errores de inmediato y él los aprovecha.
Conste que antes los Cubs pusieron al también cañonero Kyle Schwarber de primer bat y no funcionó; sin embargo, se nota que la intención del mánager Maddon es insistir con un candidato a volarse la barda lo más pronto posible. Quizás también piensa como Rizzo, que el pitcher comete más errores ante los primeros bateadores y nada como tener a alguien de poder en lugar de alguien capaz de conectar líneas cortas.




