Como lo hemos venido comentando en este modesto espacio, la situación se sigue complicando políticamente para el autodenominado “Nuevo Sonora”.

Lo malo es que también para el vecino estado al Sur que ya cuenta los días para que Guillermo Padrés Elías termine su sexenio y acabe de irse. Claro, si en realidad lo termina, porque a como va la cosa, aun eso pudiera no suceder.

Y es que los temas relacionados con el agua continúan siendo una fuente inagotable de conflictos, así como objeto de pésimo manejo político por parte del primer –y por lo visto también el último, al menos en mucho tiempo- gobierno panista en Sonora.

Ya de por sí, los lamentables accidentes que dieron como resultado el derrame de sulfato de cobre al importante Río Sonora por parte de una mina propiedad del gigante Grupo México amenazaba con ser el tema crítico durante al año que le queda a la administración de Padrés. Lo bueno para el Gobernador es que hasta cierto punto eso sería un gran distractor en relación a todos los desmanes cometidos durante su gobierno, el problema no se le podía haber atribuido a éste y, si acaso, el único peligro radicaba en que se le acusara de alguna componenda con Grupo México.

La mala suerte (o el oportunismo y timing político de sus detractores) lo alcanzó, sin embargo. Ello porque salió a relucir con imagines aéreas y todo, nada más y nada menos que una presa privada que el “gober” tenía en su rancho, construida absoluta y totalmente fuera de la legalidad en Bacanuchi, Sonora. De inmediato el tema se bifurcó, es decir, el drama social y económico que implica la contaminación del río empezó a compartir prensa con la desfachatez de Padrés.

Al parecer la presión alcanzó al Gobernador al grado de que en un infantil berrinche pidió al gobierno federal que retirara a tres de sus delegados en distintas dependencias relacionadas con el asunto, como la Comisión Nacional del Agua y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, porque, palabras más, palabras menos, sintió que “la traían contra él”, en el asunto de “su presa”.

Una torpe postura, durante la cual declaró que dichos funcionarios federales se quedarían fuera del tema del problema en el río y que además no eran “bienvenidos en Sonora”.

En otras palabras: Sonora es una república independiente y, además, de su propiedad. Nada nuevo, hasta eso.

No tardó en encontrar respuesta a nivel federal, la cual fue, más que contundente, lapidaria, llevando a Padrés al más grande de los ridículos. “El nombramiento y permanencia de delegados federales en Sonora es facultad exclusiva del Poder Ejecutivo Federal, por lo que no procede su expulsión de la entidad, como dictaminó el gobernador Guillermo Padres Elías”, fue de entrada lo contestado por el gobierno federal.

Además, por si eso fuera poco, se le cerró la puerta en la cara, ya que se canceló una reunión programada con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en la ciudad de México, el pasado 12 de septiembre. En ella se vería el tema de la contaminación en el río, y la única explicación fue que “no había condiciones para el encuentro”.

No tardó mucho en bajarle al tono Padrés, primero que nada corrió como chamaco detrás de sus padres, con el líder nacional del PAN y alcahuete mayor de los blanquiazules, Gustavo Madero, quien “de la mano” le consiguió que se repusiera la reunión con Osorio una semana después, estando también Madero presente. Moraleja: No le grites al gobierno federal cuando te descubren en una deshonestidad y menos aún cuando hay tantos expedientes abiertos sobre ti en los últimos años.

No sabemos si esos expedientes habrán de usarse o no, todo depende de los “arreglos” finales en la sucia política mexicana, pero de que sirven para doblar brazos, eso que ni qué. Por lo pronto, el tema de la contaminación del río parece llegó para quedarse. Qué habrá de pasar con Padrés por su flagrante atropello a las leyes está por verse (ya derrumbó la cortina de la presa a la que él le llama “bordo”).

Lo que sí es de notarse es que el hiperregionalista pueblo sonorense se alegre tanto y se ponga del lado del gobierno federal cuando su gobernador es humillado como lo fue Padrés. Creemos que eso lo dice todo al respecto.

Pobre Sonora. Se ahoga en aguas contaminadas, real y figurativamente hablando.


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