Ilustración Por Chiara Bautista / La Estrella de Tucsón

Hablar de sexo con nuestros hijos, aconsejan los expertos, debe ser algo natural, frecuente y a lo largo de la vida.

Por Angela Pittenger

La Estrella De Tucsón

Hablar de una de las cosas más naturales del mundo puede llegar a sentirse como algo… pues, poco natural, cuando lo hablas con tus hijos.

Pero, si no hablamos con nuestros hijos sobre sexo, ellos lo aprenderán en cualquier otro lugar –con los niños de la escuela, en Internet, en la televisión y quién sabe dónde más.

“Muchos papás no se atreven a hablar con sus hijos sobre salud sexual”, dijo Marie Fordney, directora de The Grrrls Project, programa de prevención del embarazo en adolescentes de Child & Family Resources, Inc.

“Ellos pueden sentir que no tienen suficiente información o que hablar con ellos despertará su curiosidad y ocasionará que sus hijos hagan algo riesgoso en el intento de aprender más. La verdad es que los niños están expuestos al sexo todos los días y en todas partes. Está en la publicidad, en la televisión, incluso en la literatura. Y por toda la Internet. La única forma de asegurarnos de que nuestros hijos están recibiendo el mensaje que queremos que tengan sobre sexo es que nosotros hablemos con ellos”, dijo.

Aunque no existe un camino correcto para hacerlo, expertos médicos y sobre paternidad concuerdan en que la mejor forma de educar a los niños es empezando esas conversaciones temprano.

Para los principiantes, utilizar la terminología correcta para las partes del cuerpo abre las puertas a discusiones futuras, dijo Kim Metz, directora de servicios especiales de The Parent Conection.

“Espera las preguntas. Busca las oportunidades, los momentos para enseñarles, entonces es más fácil y más natural y eso inicia un patrón desde el principio para poder hablar de las cosas”, dijo Metz. “Es mucho más sencillo hacerlo antes, cuando hay un nivel de confort”.

Cuando los niños hagan preguntas, no te sientas como que tienes que elaborar mucho la respuesta o darle una lectura a la pregunta, dijo Metz. “Mantén las cosas sencillas y espera a que ellos pregunten más”.

No te preocupes si has estado esperando en este tema. Nunca es demasiado tarde para empezar la conversación, dijo Metz.

“Si los padres han estado esperando, no hay ninguna razón para sentarse y hablar de todo lo que han dejado pasar”, dijo Metz. “Sólo abran la conversación. Investiguen qué es lo que ellos saben. No importa qué edad tengan los niños, sólo permanezcan dispuestos a responder a las preguntas y a darles información”.

La dirección que tomen estas conversaciones depende en gran medida del nivel de confort de los papás con las preguntas sobre sexo, sexualidad, etc., dijo el Dr. Richard Wahl, pediatra y director de medicina para adolescentes en Banner-University Medicine, en Tucsón.

“Si uno tiene la perspectiva de que la sexualidad es una parte natural y hermosa de la vida, entonces no hay un punto donde uno tiene “la conversación”, sino que es parte de la vida”, dijo Wahl. “Y, los niños, siendo criaturas curiosas, harán las preguntas de muy diferentes formas y a diferentes edades.

“Estar abiertos a las preguntas de los niños y responderlas de forma apropiada a la edad es algo clave. Un niño de 6 años y uno de 16 tendrán respuestas muy distintas cuando quieran saber de dónde vienen los niños”.

Una vez que les has dado respuestas, recomendó Metz, pregunta a tus hijos si aclaraste todas sus dudas.

“Si no ha sido suficiente, ellos preguntarán más”, dijo.

Qué tanto les compartas y cuándo dependerá de los valores y creencias de la familia.

“Las familias tienen diferentes valores e ideas”, dijo Metz. “Debemos respetar eso, pero, por encima de ello, no lo conviertas en algo incómodo. Es algo natural. Estate preparado para tomar un respiro, responder a la pregunta y ver si han quedado satisfechos”.

Walh dice que una línea de comunicación abierta con tus hijos –desde que son niños hasta adultos jóvenes- es crucial.

“Enseñarles a nuestros hijos sobre sexo no es cuestión de una sola plática sino una extensión de nuestra relación con ellos”, dijo Fordney. “No esperamos a que los niños estén en edad de aprender a leer para enseñarles el primer libro. La mayoría de los papás tienen libros para la ducha o juguetes como un libro musical o con ruidos, y empiezan a leerles a los niños mucho antes de que el niño pueda leer por sí mismo.

“Lo mismo puede aplicar para aprender sobre sus cuerpos, de dónde vienen los bebés, y que tienen el derecho de decidir cuándo, cómo y por quién son tocados. Esta es información importante, y hay mucho qué decir, así es que tenemos la responsabilidad como padres de tener ‘esa conversación’ en el curso de los años y como parte de las interacciones diarias”.

En el caso de los adolescentes, Wahl explica que una parte importante de responder a las preguntas es aclarar los conceptos erróneos y la información falsa de Internet.

“La cantidad de información disponible en línea y con detalle gráfico muchas veces responde estas preguntas, para bien y, por supuesto, para mal”, dijo Wahl. “En muchas ocasiones se trata de aclarar conceptos erróneos, más que de sacar el tema de la nada. La cantidad de malos consejos y de información inexacta y estúpida fácilmente disponible es enorme, y ese es parte del reto en estos días”.


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