Por. Dra. Marilyn Heins
“¿Un niño de12 años de edad debería tener hora límite para irse a dormir en verano? Y si sí, ¿cuál sería una buena hora? ¿Deben leer en las noches de vacaciones?”
Me puedo imaginar al niño o niña con el que está batallando la mamá que me hizo estas preguntas: Se queda despierto hasta muy tarde viendo la tele o jugando video juegos en las vacaciones. Y no suele tocar un libro o hacer tareas específicas durante el verano a pesar de que sus papás le insisten. Y, aunque está libre de escuela y reglas, no se le ve ni tantito feliz. Me imagino a un preadolescente aburrido.
Y también puedo visualizar (y escuchar) a la mamá: Agotada y preocupada por que el cerebro de su hijo se vaya a hacer puré. Y tiene razón. Los niños que no tienen nada que hacer durante todo el verano no están felices. Los niños que se quedan despiertos hasta muy tarde en la noche y pasan el día flojeando se ponen de mal humor, suben de peso y su cerebro pierde fuerza, porque el aprendizaje debe estar presente todo el año, no sólo en la escuela.
Responderé a las preguntas de atrás para adelante. ¿Leer? Por supuesto que sí. Lo ideal es que la escuela les asigne lecturas para el verano. Si no es así, los padres deben hacerlo. Es razonable esperar que un niño de 12 años lea al menos un libro por semana y que lo comente con sus papás. Tip: Es mucho más fácil si los papás también leen un libro por semana y van en familia a la biblioteca.
¿Horario para irse a la cama? La rotación de la Tierra significa que en verano los días son más largos, y nuestro cerebro lo sabe (o debería, si no hubiera luz artificial). El horario para dormirse puede recorrerse un par de horas, pero no más; de otra forma, dormitarán durante el día. Las 10:30 u 11 p.m. es una buena hora para un preadolescente, con permisos en días especiales. Andar en la calle con amigos entrada la noche no es para nada buena idea a los 12 años.
Y aunque no me lo preguntaron, de todas formas diré que la mayoría de los papás tienen un horario fijo para que los niños se duerman en tiempo de escuela. Si dejan a sus hijos quedarse despiertos hasta más tarde en verano, recuérdenles desde un par de semanas antes de volver a la escuela que pronto las cosas cambiarán.
Retomen el horario de escuela una semana antes de que empiecen las clases para que los niños se ajusten. ¿Y si se quejan de que no tienen sueño? Recuérdenles la regla: Tienes que quedarte tranquilo y en silencio en tu cama hasta que el sueño llegue.
Tanto padres como hijos deben entender la importancia de estos tres objetivos de las vacaciones:
Reducir el aburrimiento: Los niños aburridos no son felices y pueden meterse en problemas. Todos necesitamos tener un propósito. En vacaciones las actividades no sólo deben mantenerse sino que deben incrementarse, porque hay más tiempo libre.
Es buena idea pagarles a los niños por tareas grandes como limpiar el patio, pero no olvidemos que también necesitan algo de tiempo durante el día en el que no tengan nada que hacer, para que puedan soñar, imaginar, pensar en su futuro y en la vida.
Ejercitar el cuerpo: Anímelos a hacer deportes de verano, tanto en equipo como individuales. Es un buen momento para mejorar o añadir habilidades deportivas. Hagan caminatas familiares por la noche.
Ejercitar el cerebro: Lo que llamamos “pérdida de aprendizaje en el verano” sucede a prácticamente todos los niños pero en mayor magnitud a quienes están en desventaja. La pérdida se da tanto en la capacidad de procesamiento como en los conocimientos en sí.
Lo ideal es que el maestro asigne tareas a realizar durante el verano; si no es así, los papás pueden inventar actividades en las que aprendan. Por ejemplo, los niños pequeños que ya pueden identificar las letras podrían acomodar sus libros en orden alfabético. Otros niños pueden aprender a trazar rutas para las vacaciones familiares (supongamos que el GPS no funciona) o aprender los nombres de las constelaciones.
Como papás, somos los primeros maestros de nuestros hijos y por lo general los únicos durante el verano. Así es que somos los que les enseñamos a nuestros niños durante todo el año. Moldeamos el comportamiento de los niños que están creciendo, los motivamos y siempre respondemos sus preguntas y orillamos a los niños a pensar preguntándoles ¿qué pasaría si…?
Y no olviden el simplemente salir juntos o recostarse en el patio a mirar las estrellas –una riquísima actividad que yo no sabía que era posible hasta que vine a vivir a Tucsón.



