Dada su historia de brotes de dengue, la región fronteriza entre Estados Unidos y México es una zona de riesgo para la transmisión del Zika, dice una investigadora de la Universidad de Arizona.

En un testimonio reciente para la Comisión de Ciencias, Espacio y Tecnología de la Cámara de Diputados, Kacey Ernst, profesora asociada de la UA, dijo que el ambiente en la frontera de EE. UU. con México es altamente propicio para el mosquito Aedes aegypti, el cual puede ser portador del Zika.

En Arizona se han confirmado siete casos de Zika, todos relacionados con viajes, incluyendo uno en el Condado Pima.

El Zika es un tipo de flavivirus transmitido principalmente por la picadura de un mosquito infectado. La mayoría de la gente infectada con el virus del Zika no se enferma, y una vez que alguien ha sido infectado tiene más probabilidades de quedar protegido ante futuras infecciones, dicen funcionarios de salud.

Quienes sí caen enfermos presentan síntomas que pueden incluir fiebre, ronchas, dolor de articulaciones y conjuntivitis (conocida en el país como pinkeye). Pero la gran preocupación es que el Zika está vinculado a un virus que causa defectos en los bebés de madres infectadas durante el embarazo, como la microcefalia y otros defectos cerebrales, dice el Centro para la Protección y Control de Enfermedades de Estados Unidos.

Esta instancia está monitoreando a 287 mujeres en Estados Unidos con evidencia de Zika en pruebas de laboratorio. Hasta el 23 de junio, el Registro de Embarazos con Zika de EE. UU. había reportado siete bebés nacidos con defectos de nacimiento y cinco embarazos perdidos también con defectos de nacimiento.

En su testimonio en D.C., Ernst resaltó que en la región fronteriza las condiciones de pobreza y hacinamiento son comunes, “y hay una gran movilidad entre Estados Unidos y México, donde ya está habiendo transmisión del Zika”. En una entrevista la semana pasada, la investigadora dijo que la transmisión sexual del Zika en las zonas fronterizas es una preocupación especial.

Ernst, maestra asociada de epidemiología y bioestadística en la Escuela de Salud Pública Mel y Enid Zuckerman de la UA, dijo a la Comisión de la Cámara que los vecindarios de bajos ingresos con muy poca infraestructura y saneamiento tienden a tener más basura. Ahí, los contenedores arrojados pueden servir de hábitat para el desarrollo de los mosquitos.

El riesgo del Zika a lo largo de la frontera ha llamado la atención de un grupo ambientalista en California que intenta detener ese problema en su estado.

En un lago en la orilla de una sendero recreacional en el Parque Regional del Río Tijuana (Tijuana River Regional Park), cerca de la línea internacional en California, hay una pila maloliente de desperdicios conocida por algunas personas del lugar como “the plug”.

Es una combinación de basura, drenaje y deshechos que han llegado desde México hasta el Condado San Diego durante las tormentas. La preocupación inmediata es que la basura que llega a Estados Unidos incluye muchas llantas, que pueden ser un hábitat para el mosquito Aedes.

“Esto, obviamente, no es aceptable” dijo John Holder, coordinador fronterizo del grupo no lucrativo de conservación Wildcoast, en una reciente caminara por “the plug” donde señaló los neumáticos, botellas de plástico y recipientes de hule espuma tirados.

“Si caváramos, encontraríamos capas de llantas y basura”, dijo. “Abarca al menos unos 91 metros (100 yardas) al Oeste, y de ahí se va al estuario y al océano”.

La valla por sí misma no ocasiona problemas de contaminación en México, subrayó Holder, aunque la barrera resuelve de forma cooperativa el problema principal. De hecho, podría decirse que la estructura física agrava el problema.

Una alcantarilla artificial fue construida para llevar agua de escorrentía de México a Estados Unidos cuando un cañón a lo largo de la frontera internacional en México llamada “Smuggler’s Gulch” fue completado por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU.

Oscar Romo, profesor de la Universidad de California en San Diego, quien ha monitoreado durante dos décadas el Smuggler’s Gulch, dice que la alcantarilla está llevando agua de la lluvia, incluyendo neumáticos y otros desechos, más rápido y más lejos hacia el Río Tijuana, incluyendo el Tijuana River Regional Park.

El 12 de mayo, el grupo Wildcoast lanzó un proyecto de colaboración entre México y Estados Unidos apoyado en un subsidio de 100 mil dólares de CalRecycle. El objetivo es promover el reciclaje de neumáticos en México. Dirigentes de Wildcoast dicen que el proyecto reunió 2 mil 500 llantas en un día, todas desde áreas en desarrollo del lado mexicano en las que no hay servicio de recolección de ese tipo de desechos.

El proyecto está programado para mantenerse hasta abril de 2017 en coordinación con los gobiernos estatales de Baja California y de California, con Wildoast como coordinador del proyecto.

El objetivo es reunir y reciclar aproximadamente 50 mil neumáticos desechados en la región fronteriza de Tijuana y San Diego entre mayo del 2016 y abril del 2017, y en el proceso reducir los riesgos a la salud.

En una entrevista, Ernst dijo que Arizona tiene la ventaja de tener una buena relación de trabajo con su contraparte de salud en Sonora. Hay una comunicación constante sobre los casos entre ambos lados de la frontera.

“Es una conexión única para el estado de Arizona”, dijo.

Asimismo, Ernst está trabajando con el Centro para la Protección y Control de Enfermedades y otros socios en una aplicación que le permitirá a la gente reportar la actividad de mosquitos en su área y recabar información confirmada de casos de Zika en Arizona, Texas y Florida.

Se espera que la “app” esté disponible para el público a finales de julio. La actividad y amenazas de la transmisión de infecciones originadas por las picaduras de mosquito son más altas en julio, agosto y septiembre.

Ernst destacó que las mujeres embarazadas corren más riesgo.

Pero proteger a la gente más vulnerable depende de todos, e incluye el limpiar los terrenos baldíos cerca de nosotros que pudieran atraer mosquitos, dijo la investigadora.


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