Los niños en familias problemáticas están generalmente destinados a vidas también problemáticas, a menos que reciban ayuda antes de que sus cerebros se "programen para el estrés".
Resultados científicamente comprobados.
Read in English: Social workers, neighbors and teachers help break negative cycles
Eso es lo que la científica Katie McLaughlin dice que pasa cuando los niños enfrentan abuso o negligencia, falta de hogar o hambre. McLaughlin, directora del Laboratorio de Estrés y Desarrollo de la Universidad de Washington (Stress and Development Lab at the University of Washington), dijo que hay formas científicamente probadas de ayudar, pero llevar esos servicios a los niños y sus familias no es fácil.
Para cortar el ciclo, Tucsón está comenzando con lo que algunas otras comunidades ya han implementado: más escuelas y dependencias ofreciendo apoyo e intervención para padres e hijos que han experimentado situaciones difíciles severas y prolongadas.
Este "enfoque con información del trauma" significa que la conducta disruptiva, el uso de drogas o las dificultades para aprender sean consideradas como síntomas de lo que pudiera estar pasando en el plano emocional y ayudar a la gente a aprender nuevas formas de superarlo y vivir. Se le llama enseñarles resistencia.
Una escuela preparatoria en Walla, Walla, Washington, adoptó este enfoque y vio resultados drásticos a los cuatro años: una reducción del 75 por ciento en peleas, 90 por ciento menos suspensiones y una considerable mejora en los promedios de calificaciones. (Puedes conocer más de la experiencia de esta escuela en un documental llamado "Paper Tigers").
Casa de los Niños de Tucsón, cuyos programas se basan en el bienestar infantil y la estabilidad emocional, está aplicando el mismo concepto. El esfuerzo inició con la ayuda a un niño en el 2012 y ha crecido hasta incluir a más de 4 mil niños de Tucsón.
Ahora, su alcance se está expandiendo a clínicas pediátricas de la localidad, a niños de escuelas del Distrito Amphitheater y a familias del Centro Emergente Contra el Abuso (Emerge Center Against Domestic Abuse).
El objetivo es evaluar a más niños con experiencias negativas y problemas mentales relacionados, para después brindar ayuda a quienes la necesitan a través de terapia y otros apoyos, dijo Susie Huhn, directora de Casa de los Niños.
Escuelas, trabajadores sociales, paramédicos y vecinos también juegan un papel central, como se ha visto en Washington y Colorado, dos estados que han hecho cambios significativos para promover la prevención y mejorar los servicios a niños y familias.
Algunas veces, lo que se requiere es una intervención mayor. Otras, sólo se necesita tener a alguien ahí para ofrecer apoyo y orientación.
Desafortunadamente, el sistema de bienestar infantil reafirma las opiniones negativas que algunos padres de familia tienen de sí mismos, dice Shrounda Selivanoff. Ella dice que fue con la ayuda de un trabajador social y un vecino que logró romper la disfunción familiar que se había transmitido por generaciones.
Círculo vicioso
Shrounda Selivanoff sabe de la importancia de fomentar relaciones saludables entre niños y adultos.
Selivanoff, quien vive a las afueras de Seattle, no recibió la ayuda que necesitaba desde el principio, pero la encontró cuando se convirtió en una joven mamá. Dijo que tener gente que la cuidara y la escuchara cambió dramáticamente su vida.
"La gente tiene creencias sobre sí misma, de que no son buenas personas o no son capaces", dijo. "Entonces, el sistema llega y dice 'tienes razón'".
Selivanoff dijo que, por generaciones, su familia ha batallado con la pobreza y el abuso de sustancias.
Ella perdió la custodia de su hija pequeña hace más de una década porque utilizaba drogas para manejar su estrés, dijo. Tuvo problemas hasta que un trabajador social preocupado y un vecino amoroso le ayudaron a ver que los aspectos negativos de su historial familiar tenían que terminar con ella.
"Mi hija volvió a casa después de estar dos años bajo el cuidado temporal de la única familia que ha conocido, y yo estoy sobria y no puedo volver a caer en mis formas habituales de subsistencia. ¿Y ahora qué?", dijo.
Decidió que quería ayudar a otros. Empezó a trabajar para el Programa de Asistencia a Padres e Hijos (Parent-Child Assist Program) del estado de Washington, que reúne a padres que utilizaron drogas antes o después del nacimiento de sus hijos con un mentor que los ayuda durante unos tres años. Aproximadamente 60 por ciento de los participantes tienen una dependencia abierta, lo que significa que el estado es el guardián legal de sus hijos mientras los papás intentan resolver sus problemas.
Este programa elevó 16 por ciento el índice de niños que regresaron con sus familias en cinco condados de Washington, con niños colocados fuera de sus casas por un promedio de cuatro meses, en comparación con el promedio estatal de 20 meses. Esto le ahorró al estado unos 21,000 dólares por niño.
Arizona tiene un programa similar llamado SENSE, siglas en inglés de Ambiente Seguro para Recién Nacidos Expuestos a Sustancias, el cual ha estado en el Condado Pima por casi un año, después de haber sido utilizado en el Condado Maricopa por casi una década.
Como el programa de Washington, incluye visitas familiares y educación parental, pero los trabajadores de SENSE permanecen sólo 120 días en la vida de las familias, con un mínimo de tres visitas durante los primeros 60 días.
La duración del programa de Washington es lo que lo hizo funcionar, dijo Selivanoff, porque la gente realmente logra conocer a sus clientes y se forma una relación.
"Querer a los demás y conectar con ellos es lo que hace la mayor diferencia. Yo no sabía cómo relacionarme con mi hija, porque mi mamá nunca estuvo realmente conectada conmigo", dijo. "Ahora tengo una gran niña y tenemos una gran relación".
David Dietz, consejero en Tully Elementary, le pregunta a un jurado estudiantil qué piensa sobre un caso de intimidación o bullying. Este programa de corte entre compañeros se centra en la rehabilitación y la comprensión, no en el castigo.
El enfoque en Tully
Varias mañanas a la semana, uno puede encontrar al consejero escolar ya jubilado David Dietz en una pequeña sala de conferencias de la biblioteca de Tully Elementary Magnet School en el oeste de Tucsón.
Él le está ayudando a la directora Mary Morse y a un grupo de voluntarios a pasar la tarjeta de reporte estatal de la escuela de arribita de una D a una B de calificación.
Uno de sus principales objetivos, dijo, ha sido reconocer que muchos de sus estudiantes han experimentado grandes desafíos en su vida o traumas que pueden estar afectando la forma en que actúan y aprenden.
Empezaron por evaluar a más de 20 alumnos que tenía una gran cantidad de reportes de la dirección.
"Hay una correlación muy alta entre las llamadas de atención de la dirección y las experiencias altamente adversas en la infancia", dijo Dietz. "Es casi un predictor certero".
Los niveles de trauma de esos estudiantes, determinados mediante una sencilla prueba diseñada por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, fueron más altos que los del promedio en Arizona.
Amya Soto, de 10 años, al centro, declara lo que ella y el resto del jurado piensan que el acusado debe hacer para compensar su comportamiento durante la corte paritaria en Tully Elementary Magnet School el 6 de diciembre de 2017. El caso de simulación consistió en que un estudiante intimidaba a otro alumno. La escuela en el lado oeste de Tucsón ha descubierto que muchos de sus alumnos han experimentado grandes desafíos o traumas en la vida que pueden afectar la forma en que actúan o aprenden.
Y eso es mucho decir: Arizona tiene uno de los peores niveles de trauma en el país, reporta la Encuesta Nacional de Salud Infantil (National Survey of Children's Health), con alrededor del 31 por ciento de los niños con dos o más experiencias adversas en el 2016, comparado con la media nacional de 21.7 por ciento.
"Los niños pasan una gran cantidad de tiempo en la escuela", dijo Dietz. "Toda interacción con los niños debería hacerlos una mejor persona".
Cuando Dietz llegó por primera vez a Tully en julio del 2015, la escuela llevaba más de 6 años sin consejero. Ahora, él no solamente está ahí de forma regular como consejero de medio tiempo, sino que también ha llevado a consejeros que se están capacitando en la Universidad de Arizona y en la Universidad del Norte de Arizona.
Aunque el área escolar es culturalmente rica —sus estudiantes hablan 13 idiomas— muchas familias luchan contra la pobreza. La mayoría de los niños califican para comidas escolares gratis o a precio reducido.
En este año escolar, Dietz y la directora Morse han hecho dos cambios significativos en Tully: Una corte entre compañeros que utiliza la llamada justicia restaurativa y un nuevo plan de estudios para ayudar a los alumnos a aprender que el cómo se sienten influye en la forma en la que actúan — y cómo se relacionan con sus compañeros y maestros.
Los estudiantes que optan por la corte entre compañeros han reconocido previamente ante la directora que violaron las reglas escolares, y la corte está ahí para ayudarles a reincorporarse a la comunidad escolar. Ello puede incluir una carta de disculpa o un "círculo restaurativo", donde se reúnen con la gente a la que han dañado así como con personal de la escuela, consejeros y cualquier otra persona involucrada.
El trabajo en Tully es importante porque se centra en la rehabilitación y el entendimiento más que en el castigo, dijo el juez de la Corte Superior del Condado Pima Gilbert Rosales, quien acudió varias veces a la escuela para ayudar a los estudiantes a entender el proceso.
En la corte escolar no hay fiscales ni abogados defensores ni cargos contra nadie. En cambio, los abogados de los estudiantes representan los intereses de la escuela y de los alumnos, y el "oficial de libertad condicional" es el "entrenador de restauración" del alumno.
Comprender a los niños traumatizados.
La voluntaria Chris Swenson-Smith, directora jubilada de servicios infantiles y familiares de la corte juvenil, acude como parte de su objetivo de ayudar a los maestros y personal escolar de Tucsón a entender cómo ayudar mejor a niños que han tenido que enfrentar experiencias de vida difíciles.
"Los niños que han estado expuestos a un trauma suelen tener miedo de las figuras de autoridad de manera que las evitan", dijo Swenson-Smith. "Pero esa es también la gente que puede ayudarlos, así es que esta es una exposición diferente, positiva".
En Tully Elementary Magnet School, Nathan Taylor habla con sus alumnos de tercer grado sobre ser un líder o un seguidor. El plan de estudios socio emocional de la clase enfatiza el pensamiento crítico, la empatía y la solución de problemas, con el objetivo de ayudar a los estudiantes a aprender formas saludables de interactuar. Los niños necesitan comprender que las personas experimentan las cosas de manera diferente, enfatiza Taylor.
Al final del pasillo, el maestro de tercer grado Nathan Taylor iniciaba una clase basada en el plan de estudios social y emocional de una organización nacional llamada Sanford Harmony. Las lecciones se basan en la investigación del fundador de la organización, T. Denny Sanford, quien quería ayudar a los estudiantes a aprender formas significativas y saludables de interactuar.
El plan de estudios enfatiza el pensamiento crítico, la empatía y la solución de problemas.
Los estudiantes de Taylor hicieron un ejercicio en el que evaluaron cómo se sentirían ante diferentes situaciones, como el ser excluidos de una fiesta, subirse a una enorme montaña rusa, ser invitados a ver una película de terror o el tener que compartir repentinamente la habitación con un hermano. Después se reunieron en grupos para ver cómo otros pueden experimentar las mismas situaciones de forma distinta.
"¿Por qué crees que es importante entender cómo se siente el otro?", dijo Taylor. "Entender mejor los sentimientos de los demás significa que no los lastimaremos tanto".
Audra Lewis, cuidadora infantil de tiempo completo, juega con un niño en KPC Respite & Nursery Center en Colorado Springs el martes 16 de mayo de 2017. El centro lleva ese nombre en honor a Kevin Patrick Caleum, quien murió después de que uno de sus abuelos lo estremeciera ante su frustración, causándole la muerte. Los padres de Kevin querían ofrecer un lugar a donde los papás y cuidadores pudieran llevar a los niños cuando empiezan a sentirse abrumados.
Tres días de respiro
En el Condado El Paso, de Colorado, KPC Center lleva ese nombre en honor a un niño que murió ahí por el síndrome del niño sacudido hace unos 20 años.
La idea es evitar que otro niño sufra esa fatalidad ayudando a las familias en tiempos difíciles y previniendo crisis familiares.
El centro —el cual abrió hace aproximadamente 13 años y está lleno de trabajadores capacitados— es una casa imposible de reconocer desde la calle. Únicamente en la puerta, donde hay instrucciones de quién puede entrar, uno encuentra una pista de que ese es un refugio para bebés y niños.
Se brindan hasta 72 horas de cuidado infantil sin costo con un propósito central: dar a los padres un respiro para ayudarles a evitar el abuso y la negligencia infantil. Los papás que llevan ahí a sus hijos quizá necesiten ir al súper, a una cita con algún consejero o llevar a otro niño al médico.
El centro era una organización independiente sin fines de lucro hasta el 2012, pero ahora forma parte de Servicios Familiares Luteranos. Sus cinco empleados de tiempo completo trabajan con voluntarios de guardia y un presupuesto de 140 mil dólares por año, básicamente de subsidios, fundaciones y donantes comunitarios.
En Tucsón no hay nada parecido, aunque Casa de los Niños ofrece cierta ayuda cuidando a niños con problemas de comportamiento para dar un descanso a sus padres y cuidadores.
Los padres de familia en KPC Center —que la mayoría de las veces es una mamá soltera o una mujer víctima de violencia doméstica— pasan por una entrevista inicial que les toma más o menos una hora. Más allá de los nombres y fechas de nacimiento, la ex codirectora Jennifer Ross dijo que el enfoque está en dos interrogantes: ¿Qué está pasando en tu vida y en tu familia?, y ¿cómo podemos ayudarte?
Una vez que están establecidas en el centro, las familias con al menos un niño menor de 6 años pueden inscribirse para los servicios que necesitan. Además del tiempo de alivio, también pueden recibir ayuda en la búsqueda de empleo, inscripción escolar y guardería.
Brooke Francis, cuidadora infantil, ayuda a un niño a bajar las escaleras hacia la sala de juegos en KPC Respite & Nursery Center en Colorado Springs el martes 16 de mayo de 2017. Se ofrecen hasta 72 horas de cuidado sin costo con un propósito principal: brindar a los padres un descanso para ayudar a prevenir abuso y negligencia infantil.
Por lo general está abierto de lunes a sábado, pero el personal del centro brinda ayuda siempre que exista una crisis, aun si es a media noche.
"Somos grandes en prevención", dijo Ross. "No queremos llegar al punto de crisis".
Traducción por Liliana López Ruelas

